Las Inteligencias Emocionales juegan un papel fundamental en el éxito que precede al fracaso Las Inteligencias Emocionales juegan un papel fundamental en el éxito que precede al fracaso
07 Septiembre 2015

¿Te ha pasado alguna vez llegar a esos límites de profundidad en los que te dijiste a ti mismo que más abajo no podías llegar? ¿Y te ha sucedido que, en consecuencia, pudiste encontrar una clave para emprender el ascenso?

 

Fracasar para el éxito significa haber llegado a una posición tal en la que uno finalmente no se siente acomplejado por la falla sino que, por el contrario, se empiezan a vislumbrar las posibles vetas de una salida al problema con calidad y se aprende del error.

Asumir el fracaso

 

Es preciso destacar que no fracasa quien no lo intenta. Eso es importante puesto que en la ruta del fracaso quedará grabada la tendencia al emprendimiento y la superación.

 

Claro que nadie negaría que el momento en que las cosas no salen como es esperado o proyectado, es un período de angustia y pena, pero lo que sobreviene al silencio, es siempre la reflexión y es en ese momento en que el fracaso troca en vía positiva y se convierte en aprendizaje.

 

No puede salirse de la profundidad si no se sabe que se ha llegado hasta ella. ¿Por qué? Porque cuando se toca el fondo –como en las profundidades de una piscina, por ejemplo– se puede tomar impulso para salir a la superficie. Mientras se está en el medio, es mucho más difícil cargarse de fuerzas para emerger.

 

Nuevos puntos de vista

 

No es que se necesita fracasar para el éxito ni mucho menos, como única alternativa. Lo que se necesita, en todo caso, es tener esa posibilidad de generar otro punto de vista.

 

La búsqueda de alternativas porque una de las elegidas previamente no ha servido, lleva muchas veces a ese momento de revelación y esa decisión que finalmente llega para el éxito, es decir, para esa oportunidad que nunca se hubiera explorado de haberse alcanzado aunque medianamente el objetivo anterior.

 

En base a esto el fracaso debe tomarse como una enseñanza. Nadie tropieza dos veces con la misma piedra, ¿verdad?, de este modo, cada vez que durante la ejecución de un proyecto nos encontramos con un obstáculo o simplemente las cosas no se desarrollan como se había planificado, tomamos eso como aprendizaje y no lo repetimos. Vamos probando y buscando nuestra fórmula.

 

El papel de las competencias emocionales

 

 

En la teoría suena bárbaro, pero en la práctica todo puede tornarse un poco más complejo. Puesto que en general no es fácil asumir los fracasos con tanta altura ni tanta determinación como para avanzar rápidamente en busca de nuevos resultados.

 

En las fases comerciales y organizacionales suelen ocurrir con frecuencia estos sucesos y es en esos momentos cuando se tiene que tener un botiquín de emergencias. Esto es, estrategias previamente conceptuadas para saber actuar en caso de que el plan A no funcione.

 

Durante la ejecución del Plan B, no es solo importante rescatar los errores pasados para evitarlos en el plan de contingencia. Es necesario también explotar y utilizar las compentencias emocionales del equipo de trabajo. Esto responde a un tema de actitud ante los problemas, a saber que no hay derrota en el intento.

 

¡No tiene que ser una opción, tiene que ser una obligación!

 

En un mundo tan cambiante como el que vivimos no debería ser una opción que las áreas de Recursos Humanos, los niveles jerárquicos, equipos de proyectos y emprendedores en general, aprendan cómo controlar sus emociones y cómo optimizar su rendimiento. Tiene que ser una obligación que asuman como parte del proceso productivo personal y colectivo, el saber sobreponerse para que gran parte de los fracasos sean piezas de éxito.

 

No hay acciones con verdades absolutas ni destinos definitivos por lo que la flexibilidad que brinda el hecho de controlar las emociones es fundamental.

 

Todos conocemos la historia de la “renuncia” de Steve Jobs a su propia empresa, de los fracasos automotrices de Ford en sus inicios y de cómo Disney casi lleva a la bancarrota a su empresa. “Quizá no lo notes cuando ocurra, pero una patada en los dientes puede ser lo mejor en el mundo para ti”. Si estos emprendedores, no hubiesen tenido la fuerza de sobreponerse y aprender de sus errores, no conoceríamos sus nombres.

 

¿Te has topado con un fracaso que fue clave para tu éxito?

 

Nota original: El fracaso: un paso para el éxito cortesía de Red Tecnológica Blog

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